Disfruta hoy, no solo cuando estes de vacaciones

Esta semana ha sido intensa, el “back to school” me ha tenido bastante ocupada y llena de trabajo (a Dios gracias por eso!). Trabajar nos hace crecer en muchos aspectos. Aprendemos cada día, nos motiva a seguir echando pa’ lante según nuestras metas y nos da la oportunidad de desempeñarnos en lo que realmente somos buenos. Pero, ¿hasta que punto nuestro trabajo es gratificante? ¿Cúando deja de ser trabajo con ganas y comienza a ser trabajo por obligación?
En este post me voy un poco ( y solo un poco) de la línea de “traveler” para escribir sobre mi reflexión mientras estoy en un vuelo de 4 horas de San Juan a Philadelphia.

A quienes nos encanta viajar, aventurar o darnos gustos necesarios, sabemos que debemos trabajar para ello y mantener esa “disciplina” de vida para obtener los resultados que queremos. Sin embargo, más que trabajar de 8-10 horas diarias y tener el dinero necesario, se trata de balance. Confieso que al comenzar esta aventura de querer viajar en cada oportunidad que tuviese, me “obligaba” a trabajar muchas horas al día para cumplir mi meta. ¿Qué pasó?  Hace poco llegue a casa agradecida porque era fin de la semana. De momento, me detuve un segundo y me di cuenta que me sentía cansada, no quería salir a despejarme y hasta me sentía desarreglada (uñas sin pintar y todo). Sí, suena rídiculo, pero esos eran detalles que algún tiempo atrás, no se me escapaban cuando trabajaba porque quería y no por obligación. Dejé de disfrutar mis semanas, trabajé, dormí y me olvidé de mi y mis momentos de disfrute diario.

Cocinarme un plato de sábado un martes, YES

“Ya tendré tiempo” dicen por ahí, “luego lo haré”. ¡PUES NO! El tiempo es tu amigo según como lo mires o más bien lo manejes y desde ese viernes me propuse no pasar una semana más sin sacar tiempo para pintarme las uñas o recostarme 1 hora a leer “blogs” sin preocupación. Pues al final, lograr ese viaje para el que tanto trabajé sin siquiera haber disfrutado esas semanas previas, no tiene sentido.

 

                Ponte cómodo, lee algo

             

 

 

 

Haciendo mis propias “bath bombs”

                

No me malinterpreten, hay que trabajar, hay que luchar por esos viajes o escapaditas y así será siempre, pero no dejes que una meta a largo plazo, te haga olvidar vivir tu día a día. No importa cuantas situaciones tengas, respira, mirate, sonrie y descomplícate! De nada vale llegar a vivir una experiencia planificada, si estuviste muerto en el camino.

Stay tuned,
Jenn

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